La vida es un cubo de rubik

Comparto un artículo de un autor y bloguero, Sanri, con el que me topé por casualidad pero que ayuda a reflexionar: ¿Es la vida como un cubo de rubik?

“Siempre que estoy sentado en mi escritorio y necesito pensar sobre algo, alargo la mano y tomo el cubo de Rubik en mis manos. Lo desordeno a base de giros aleatorios y luego me pongo a resolverlo. A estas alturas, la serie de pasos es tan mecánica que apenas requiere atención por mi parte y me ayuda a despejar mi mente de otros pensamientos y centrarme en el tema que me interese en ese momento.

El otro día, pensando en varias de las cosas que me han sucedido en mi vida me di cuenta de una analogía que relacionaba mis pensamientos con lo que tenía en la mano. Personalmente no creo en la predestinación o en la existencia de un destino vinculado a cada uno de nosotros e inmutable; pero sí que es cierto que el universo, a veces, se parece mucho a un cubo de Rubik.

Solo es necesario seguir el rastro que la causalidad deja a su paso para darse cuenta de ello. Al principio, todo es un cúmulo de acciones aparentemente inconexas; como un cubo de Rubik desordenado. Pero a medida que el cuba da vueltas y el tiempo avanza, te vas dando cuenta de que existen ciertos patrones. Siempre hay nueve caras para cada color, siempre hay seis piezas que no se mueven… y poco a poco vas viendo como esas acciones y situaciones espontaneas empiezan a encajar.

Primero creando patrones irreconocibles y luego organizándose, creando caras de colores uniformes… hasta que, finalmente, todas las piezas encajan en su sitio y sucede. Ese acto final, ese suceso que únicamente ha sido posible gracias a ese cúmulo inconexo de situaciones: perder el bus, llegar un minuto antes o más tarde, aceptar esa oferta de trabajo, faltar a clase ese día, tomar una ruta más larga que otra… Y entonces te das cuenta que para conocer a esa persona tan especial, para tener el coche que tienes ahora, para estar estudiando donde estás estudiando, para tener la vida que tienes ahora… un cúmulo casi infinito de piezas de Rubik se han tenido que alinear para formar el patrón que ahora mismo forma tu vida.

Y el cubo sigue girando. Aún hay piezas de las cuales aún no entendemos su propósito. Quizás mañana nos lleven a países diferentes, a aventuras que jamás habríamos pensado que podríamos disfrutar… y todo por la caprichosa e impredecible rotación de un cubo de Rubik”.