¬ŅQu√© te inspira a t√≠ en la vida?

¬ŅQu√© te inspira a T√ć en la vida?

Ahora que ha comenzado un a√Īo nuevo, es el momento de revisar los VALORES que nos inspiran cada d√≠a y que definen c√≥mo queremos vivir.

Dec√≠a Ludwig Wittgenstein: “Para vivir, el hombre debe actuar; para actuar, debe tomar decisiones, debe definir un c√≥digo de valores; para definir un c√≥digo de valores, debe saber qu√© es y d√≥nde est√°; esto es, debe conocer su propia naturaleza y la naturaleza del universo en el cual act√ļa“.

Leyendo a Mario Alonso Puig, en su libro “AHORA YO”, ¬ŅY si creas tu futuro en lugar de encontr√°rtelo?

pensé compartir algunas de sus reflexiones:

Vivimos tan pendientes de no defraudar las expectativas de los demás que nuestra dirección no la márcalo que por nuestra naturaleza es correcto sino lo que por cultura es correcto. De tal forma, que cuando hacemos lo que se supone que debemos hacer, nos sentimos bien por ser aceptados y cuando vamos en otra dirección a lo que esperan los demás, nos sentimos mal, con culpa. Nuestro inconsciente está programado y dirige nuestras emociones para tomar decisiones conforme a lo que se supone que esperan los demás. Esto puede generar grandes fracasos  y tropiezos en personas que, por su capacidad, podrían triunfar y hacer realidad sus aspiraciones  si se desmarcaran de esta tendencia inconsciente que nos empuja a actuar en una determinada dirección fijada por otros.

La situación actual del mundo (angustias económicas, incertidumbre, etc) tiene desde su punto de vista, el origen en una falta de referencia y de valores que estén alineados con nuestra naturaleza. No son valores que dependan tanto de la cultura sino de aquellos principios que cuando se siguen, nos ayudan a descubrir el verdadero sentido de nuestra vida, a crecer y a seguir no una idea concreta sino un ideal. Se trata de buscar los valores que nos hacen crecer, aquellos que mueven al ser humano a encontrar lo mejor que hay en su interior: a cooperar, por encima de competir, a buscar la verdad por encima de obsesionarse con tener razón, y a escuchar para intentar comprender cómo ven el mundo los demás.

El entrenamiento en valores nos saca de la dimensión de máquina y empieza a abrir ese espacio que ha de existir para que nuestra alma despierte.

Max Scheler (Munich), el filósofo de los valores y la persona, decía:

‚ÄúLa persona no es un objeto, pertenece a un orden superior, y por tanto no puede ser tratada como tal. La cualidad de la existencia de una persona no est√° nunca acabada y deber√° dibujarse con sus actos. S√≥lo sintiendo lo que ella siente podemos entender los valores por los que una persona configura su vida. A la inversa tambi√©n, s√≥lo a trav√©s de personas, a trav√©s de h√©roes y de santos, podr√°n los valores operar en lo m√°s √≠ntimo del mundo. “La persona forma parte de la comunidad, y para que √©sta sea una verdadera comunidad sus miembros tienen¬† que estar √≠ntimamente unidos por las mismas ideas y valores.¬† Los valores, empero, no pueden ser conocidos por el intelecto, pues son esencias al√≥gicas, son sentidos por la emoci√≥n, el √°nimo o el coraz√≥n‚ÄĚ.

Necesitamos recuperar ‚Äúel valor de la persona‚ÄĚ. Ser m√°s que un objeto al servicio de otro. Cada vez necesitamos m√°s la presencia de verdaderos l√≠deres en nuestra sociedad, ‚Äúl√≠deres de verdad‚ÄĚ, que defiendan los valores que nos mejoran.

Si cada uno de nosotros no mejoramos nuestra calidad como personas, tampoco podremos convertirnos en esos líderes que sean capaces de inspirar a otros para que desplieguen sus alas y se transformen en quienes están llamados a ser. El ser humano, tantas veces atrapado en lo que teme ser o en lo que pretende ser, a veces se olvida de aflorar lo que verdaderamente es.