¿Sabías que el alma tiene un músculo? El soas

Comparto hoy un artículo interesante de la escritora y coach Mar Cantero Sánchez ,colaboradora de la web www.piensaesgratis.es para que a la hora de hacer ejercicio no olvidemos que el alma tiene su propio músculo que debemos ejercitar para mejorar nuestra salud y bienestar.

Un estudio demuestra que existe un músculo en nuestro cuerpo que está cocnectado directamente con el alma y que, si lo cuidamos, repercute directamente en nuestro bienestar interior.

“El psoas es un músculo ancho y plano situado en la parte posterior de la espalda. Como un pulpo, tiene ramas que se extienden desde ambos lados de las vértebras inferiores de la columna. En la tradición taoísta, se habla del psoas como de la sede o el músculo del alma, pues ​​rodea la parte inferior o “Dan Tien”, uno de los principales centros de energía del cuerpo.

Según el estudio realizado por Liz Koch, profesora de yoga y autora de “El libro del psoas”, éste es mucho más que un núcleo de estabilización muscular, es un órgano de percepción compuesto de tejido bio-inteligentes y según dice “literalmente encarna nuestro deseo más profundo de supervivencia y, aún más profundamente, nuestro deseo elemental de florecer.”

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Koch cree que “nuestro rápido ritmo de vida moderna (que dispara los niveles de adrenalina de nuestro sistema nervioso simpático) activa y mantiene en tensión, de forma crónica al psoas, por lo que está, literalmente, listo para correr o luchar en todo momento.” La autora piensa que mediante el cultivo de unos psoas sanos, podemos reavivar energías vitales de nuestro cuerpo, aprendiendo a volver a conectar con la fuerza vital del universo y con el alma.

Los conductos que proceden de los riñones de camino a la vejiga, abrazan la superficie frontal del psoas, manteniendo así una conexión energética con los riñones. La tirantez en el psoas no sólo crea problemas estructurales, también constriñe los órganos, ejerce presión sobre los nervios, interfiere con el movimiento de los fluidos, y deteriora la respiración diafragmática. De hecho, “El psoas está tan íntimamente involucrado en este tipo de reacciones físicas y emocionales básicas, que un psoas crónicamente tenso envía continuamente señales de peligro a su cuerpo, al tiempo que agota las glándulas suprarrenales y el sistema inmunológico”, afirma Koch.

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Tal vez te duela la cintura. O tu abdomen no es como lo deseas. Quizá has tenido un fuerte impacto emocional y desde entonces sientes que tu cuerpo está un poco doblado. O cuando intentas elevar tuspiernas, notas que algo en las ingles o en la espalda no te deja hacerlo con normalidad. El relajar y activar este músculo nos permite resolver muchos problemas de espalda, caderas y de falta de energía. Es crucial en el mantenimiento de la estructura corporal, para mantenernos erguidos y caminar, sin embargo, lo tenemos completamente olvidado, forzándolo, al estar sentados durante casi todo el día.

Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales. Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime, estén relacionadas con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad, equilibrio, continuidad y armonía.

Como ves, el cuerpo físico influye directamente en nuestro bienestar interno del mismo modo que, al revés, nuestros problemas, miedos, etc., se somatizan provocándonos enfermedades y distintos tipos de problemas físicos. Recuerda que, como ser humano, eres un sistema y aunque la medicina tradicional parece haberlo olvidado, todo lo que forma parte de ti, tiene que estar por fuerza, interconectado”.

Y para terminar, os dejo una serie de ejercicios para que podáis empezar a estimular el soas e incrementar vuestra vitalidad.

 

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