Lo que verían mis ojos en 3 días


Muchas veces he pensado que sería una bendición de lo Alto que todo ser humano se quedara ciego y sordo por unos pocos días.

La oscuridad le haría apreciar el tesoro de la vista, y el silencio le enseñaría a gozar del sonido.

Cuando quedo con amigos, me gusta preguntar ¿qué ven cuando dan un paseo? A veces responden: nada en particular. ¿Cómo es posible?

Yo que no veo los objetos, sólo los imagino por el tacto, si tuviera el don de la vista por 3 días, me aseguraría de aprovechar cada hora con ese don.

Dividiría el tiempo en 3 partes:

 

El primer día, me gustaría ver a las personas que quiero. Aquellos que han hecho que mi vida valiese la pena por haberlos conocido. Les miraría a los ojos, por algo son las ventanas del alma, para poder comprender lo que siente su corazón. Ahí no debe haber engaños, no creo que se pueda mentir mirándose a los ojos.

¿Tratamos alguna vez de penetrar al corazón de un amigo? Seguramente recordamos sus facciones, pero ¿podemos llegar a describir sus ojos, color exacto, etc?

Quedaría con amigos y familiares para poder grabar sus rostros en mi mente, intentaría disfrutar de la mirada limpia de un niño pequeño, de esa inocencia de la infancia cuando todavía no cargamos nuestra mente con condicionantes ni prejuicios e intentaría disfrutar de la mirada de una mascota, esa mirada de lealtad sin esperar nada a cambio.

Por la tarde, me iría a dar un paseo por un bosque, disfrutar de la naturaleza, para ver anochecer y tener el placer de ver al día siguiente amanecer.

El segundo día, lo dedicaría a penetrar el alma del hombre a través del Arte. Recorrería museos para ver todo lo que ha ocurrido en la Historia, animales, paisajes, edificios, pinturas, esculturas, etc

El tercer día, después de disfrutar una vez más de la aurora, la pasaría en el mundo del trabajo, en los placeres cotidianos de los hombres que van y vienen. Me sentaría en una esquina para tratar de entender sus vidas a través de sus rostros. Recorrería de las grandes avenidas a los suburbios, los coloridos de los trajes, la mezcla de culturas, barrios de inmigrantes, etc, para sentir que he realizado un viaje al extranjero sin tener que salir de mi ciudad y entender cómo vive la gente.

A medida que se va acabando el tiempo de luz, demasiado corto, a pesar de tener cosas importantes que hacer, me iría a un espectáculo de teatro, un concierto, para poder vibrar y disfrutar antes de que acabe el plazo.

Seguramente muchos no estarán de acuerdo con lo que harían en estos 3 días, pero les aseguro que si supieran que un día pueden quedarse ciegos, no malgastarían una mirada y se servirían de sus ojos como nunca antes lo han hecho. Y entonces, empezarían a ver un mundo nuevo hasta ahora desapercibido.

Yo que soy ciega les doy un consejo: gocen de sus ojos como si mañana fueran a perder la vista, graben en su retina todo lo que puedan. Igual con el resto de sentidos: Oigan los sonidos como si mañana se fueran a quedar sordos, palpen cada objeto como si nunca más pudieran volver a tocarlo, aspiren el perfume de las flores intensamente, como si no pudieran volver a olerlo. Disfruten de la naturaleza y aprovechen sus sentidos con las múltiples formas de percepción que permiten.

De todos los sentidos, estoy segura que el de la vista tiene que ser el que más deleite y satisfacción produzca.

Leer Biografía:  Helen Keller